Cada vez que un artista español cruza una frontera para tocar, alguien apunta una cifra. Ahora están todas juntas: la música española genera un impacto económico internacional de unos 154 millones de euros al año, según el Estudio sobre la exportación de la música española que ha elaborado el CIMEC para el Observatorio del Instituto de la Música.

Son 154 millones que no salen de donde la mayoría cree.

Siete de cada diez euros vienen del directo

El informe separa música grabada y música en vivo, y el reparto no deja lugar a dudas: los conciertos de artistas españoles fuera de nuestras fronteras —giras comerciales, festivales, ferias, showcases, mercados culturales y eventos institucionales— generan 110 millones de euros al año, el 71 % del impacto total.

La música grabada aporta los otros 44 millones, entre streaming, royalties y la venta de derechos de sincronización para cine, series y publicidad. Es menos dinero, pero es la parte que construye el público: nadie te contrata en Guadalajara si antes no te han escuchado allí.

Latinoamérica manda, y Estados Unidos es el que más crece

Por destinos, el mapa confirma lo que se ve en cualquier calendario de gira:

  • Latinoamérica: el 37,3 % de las actuaciones detectadas.
  • Unión Europea: el 29,1 %.
  • Estados Unidos: el 20,4 %, y señalado como uno de los mercados de mayor crecimiento fuera del ámbito hispanohablante.

El idioma sigue siendo la mejor carta de presentación que tiene esta industria, pero el dato de Estados Unidos apunta a otra cosa: ya no hace falta cantar en inglés para que te programen allí.

El dato incómodo: el 10 % se lleva más del 80 %

Y aquí viene la parte que conviene leer dos veces. Según el estudio, solo el 10 % de los artistas con actuaciones comerciales identificadas genera más del 80 % del impacto económico estimado. El 20 % concentra más del 92 %.

Entre los proyectos con mayor actividad económica en 2025 aparecen nombres de generaciones muy distintas —Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Hombres G, Rels B, Enrique Iglesias, Bunbury, Quevedo, Melendi—, lo que dice bastante sobre cómo funciona esto: exportar no va de ser nuevo, va de llevar años construyendo público al otro lado.

Leído desde abajo, el informe es menos amable de lo que parece. Que la exportación española valga 154 millones no significa que salir fuera sea rentable para una banda de sala; significa que lo es para unos pocos, y que el resto compite por el 20 % que queda. Es la misma concentración que ya vimos este mes en los festivales, donde se cayeron ochenta carteles en el año de mayor facturación de la historia.

El estudio completo está en la web del Observatorio del Instituto de la Música. En Malditos Músicos seguimos de cerca los números de la industria, también cuando no cuadran con el discurso.