Hay canciones que empiezan con un riff y canciones que empiezan con una nómina que no llega. «Que no» es de las segundas. Con ella, Pingüinos en Yugoslavia cambian de etapa: dejan atrás la introspección de «Disforia», «Pirómanos», «Carcoma» o «Insomnio» y se ponen a hablar claro de la vivienda, de la polarización y de los que miran mal al que es distinto.

Son de Torrejón de Ardoz, nacieron en 2023 de las cenizas de Underdogs y el jueves 16 de octubre presentan el single en la sala Dime Que Me Quieres de Madrid, junto a Alymaña. Les mandamos doce preguntas. Estas son sus respuestas, casi tal cual.

Del perro al pingüino

Venís de Underdogs. ¿Qué se acabó ahí y qué tenía que empezar para que naciera Pingüinos en Yugoslavia? Y de paso: ¿de dónde sale el nombre?

Pensamos que el concepto del perro estaba agotado. Tras consultarlo con varios expertos en el ámbito zoológico, entendimos que el Spheniscidae, nombre científico del pingüino, pasaría a ser nuestro animal insignia.

El nombre salió viendo un documental de National Geographic sobre el pingüino de las Galápagos. Contaban que es una especie que vive en un ambiente hostil, con muchos depredadores y pocos recursos, y nos pareció algo parecido a la sociedad actual: individuos que se entienden a sí mismos como personas aisladas, en un ambiente cada vez más difícil de entender y con retos constantes. ¿Y por qué Yugoslavia? Tenía buena sonoridad y a más de uno le iba a hacer girar la cabeza. Un nombre perfecto, y además no estaba pillado.

Torrejón de Ardoz. ¿Qué tiene tocar y ensayar a veinte minutos de Madrid y no en Madrid? ¿Se nota en lo que hacéis?

Las bandas de Madrid tiran mucho de la pertenencia a un barrio, pero el extrarradio tiene sus propias historias: gente que se cree que vive en GTA o en Detroit, estar a una hora del trabajo como norma, descubrir que el Cercanías te puede dejar tirado y hacerte perder un tiempo que no tienes, y darte cuenta, cuando quieres comprar una vivienda, de que el metro cuadrado está por las nubes. Todo eso se ha quedado pegado a la forma en que hacemos música.

Pingüinos en Yugoslavia sobre un contenedor metálico con el cielo azul de fondo
De Torrejón de Ardoz, a veinte minutos de Madrid.

«Que no» y la vivienda

«Que no» abre una etapa nueva. ¿Qué cambia respecto a «Disforia», «Pirómanos», «Carcoma» o «Insomnio»? ¿Qué habéis dejado atrás?

Deja de lado el carácter más introspectivo de las letras y las atmósferas instrumentales y pasa a un lenguaje directo. Trata un problema actual que afecta a todas las generaciones, y suena más dinámico sin ser menos potente.

No dejamos nada atrás: nos encanta el sonido pesado y las temáticas de antes. Pero con este lanzamiento queríamos ir por otro lado.

La canción habla de la vivienda, de la polarización y de los que miran mal al que es distinto. ¿Hubo un momento concreto del que salió la letra?

No fue un momento concreto, fue una toma de conciencia poco a poco. Ves que tus amigos no se pueden independizar, empiezas a vivir de alquiler y el sueldo no te alcanza, hablas con la gente y sacan el tema, pones la tele y escuchas discursos xenófobos. Habría que vivir con los ojos cerrados para que esto no te toque.

La vivienda en primera persona: ¿cuántos vivís todavía con vuestros padres, compartís piso o hacéis malabares para pagar un alquiler?

Alguno de la banda todavía no ha conseguido independizarse, y los demás tenemos que dedicar una parte importante del sueldo al alquiler y a subsistir.

Hay quien piensa que el rock ya no se moja con lo que pasa fuera del local. ¿Os lo habéis planteado como algo que hay que hacer, o sale solo?

Sale solo. Cuando compusimos la parte instrumental, las palabras fluyeron y la llevaron por ahí. Al ser una realidad a la que estamos expuestos todo el rato, seguramente ayudó a que esos fueran los temas.

De todas formas, no creo que la escena no hable de esto: solo hay que ver a Biznaga. La cuestión es que la música con contenido social o político, salvo excepciones, no llega al público mainstream.

Cómo suenan y cómo se hacen

Grunge y stoner, guitarras pesadas. ¿Qué discos os pusieron ahí?

Nunca hemos profundizado demasiado en el grunge ni en el stoner, aunque conocemos a los grandes: Nirvana, Soundgarden, Mudhoney, Kyuss. Como referencias, citaríamos Never Mind the Bollocks de Sex Pistols, B.R.M.C. de Black Rebel Motorcycle Club y De Stijl de The White Stripes.

¿Cómo se compone en Pingüinos en Yugoslavia? ¿Llega uno con la canción hecha, sale del local, de una frase, de un riff?

Nos gusta verlo como un herrero forjando un arma en la fragua, bajo el calor y el cansancio del esfuerzo continuado. Todo empieza con una chispa que desencadena un efecto dominó, y acaba en canciones a las que todos hemos aportado: debatiendo, escribiendo, borrando y dejando sitio a las locuras sin miedo a lo que nos puedan devolver.

Los tres miembros de Pingüinos en Yugoslavia sentados en lo alto de un contenedor
El 16 de octubre presentan «Que no» en Dime Que Me Quieres.

El directo, y el peor de todos

El 16 de octubre presentáis «Que no» en Dime Que Me Quieres con Alymaña. ¿Qué se va a encontrar quien vaya? ¿Hay algo del directo que no se escuche en Spotify?

Una banda de rock sin añadidos: nada de secuencias ni artificios, solo guitarreo, letras pegadizas, algún que otro pogo e incluso la aparición de algún pingüino fuera de su hábitat.

El peor concierto que habéis dado. Dónde fue, qué salió mal y qué aprendisteis.

Fue en Los Ángeles (nombre en clave de la sala). La guitarra de Samu, una Casino, se acoplaba una barbaridad y teníamos apenas diez minutos de prueba de sonido. Nos dijeron que estaba solucionado, y cuando empezamos a tocar no se oía la guitarra, ni siquiera el propio Samuel. En el escenario solo oíamos el bajo, la batería y un leve zumbido que intuíamos que era la guitarra. Fue un concierto difícil.

Para los que empiezan

¿Qué le diríais a una banda que acaba de sacar su primer single y no la escucha nadie?

Le diría «It’s a long way to the top (if you wanna rock ’n’ roll)», jajaja. Lo cierto es que es lo más habitual y no pasa nada, aunque supongo que eso no consuela. Sobre todo, que no caigan en manos de los gurús que lo saben todo y tienen métodos que en dos patadas te van a hacer tan famoso como Taylor Swift.

Solo podemos decir que persistan.

Una recomendación: una banda española que os flipe y de la que casi nadie esté hablando.

Camellos y Cala Vento tienen algo distinto. Pero si alguien quiere descubrir de verdad una banda poco conocida que mola, que escuche a Cuchillas.

El concierto

  • Cuándo: jueves 16 de octubre
  • Dónde: sala Dime Que Me Quieres, Madrid
  • Con: Alymaña
  • Entradas: a la venta en Entradium

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