Doscientas personas caben en La Deskomunal. En 2025 pasaron por allí más de 25.000, repartidas en unas 250 actividades. Son cifras que cualquier sala pequeña firmaría, y aun así la sala cooperativa de Sants cerrará a final de año. Lo anunció el 12 de marzo y desde entonces ha seguido programando como si nada. Ahora entra en la recta final.
Qué ha sido La Desko
Abrió el 30 de diciembre de 2020, en plena pandemia, dentro de La Comunal, el espacio cooperativo de la calle Riera d’Escuder que comparte con medios y entidades como La Directa o Irídia. El proyecto venía de antes: de Koitton Club, nacido a finales de 2012, y de Kop de Mà. Por eso hay quien habla de catorce años de historia, aunque como sala sean cinco.
Es una cooperativa con restaurante de cocina catalana, sala y espacio de trabajo, gestionada de forma horizontal. En cinco años ha acogido más de mil conciertos, ha trabajado con más de ochenta colectivos y promotoras y ha invertido unos 350.000 euros en insonorizar y adecuar el local. Su público se duplicó entre 2022 y 2025. Punk, hardcore, rock, mestizaje, sesiones de baile: por su escenario ha pasado buena parte del circuito alternativo de Barcelona.
Por qué se va
El comunicado de marzo hablaba de cansancio. Enumeraba inspecciones, denuncias, multas y limitaciones, y también problemas internos: economía de subsistencia, socias que se iban y falta de relevo. Los socios fundadores, Bernat Serrat y Xavier Vicente, contaron a eldiario.es que la Guardia Urbana pasaba casi cada semana, que llegaron multas por ruido después de que les dijeran que todo estaba correcto y que les sancionaron con 3.000 euros por dónde habían colocado el cartel sobre el alcohol.
En 2024 los amenazaron con el cierre y con 30.000 euros por un papel que, según explicaron, ya habían entregado años antes. Más tarde se reconoció que había sido un error municipal. El Ayuntamiento, por su parte, reconoce la aportación cultural de la sala y que tiene la documentación en regla, pero recuerda que ejerce una actividad que considera conflictiva.
Su queja va más allá de su caso: una ciudad que se vuelca con los grandes festivales y pone trabas a las salas de barrio que programan todo el año. Al anunciar el cierre pidieron que otro proyecto recoja el relevo y siga donde ellos lo dejan.
No es la única
El mismo 12 de marzo bajó la persiana Karma, en la plaza Reial, después de casi cincuenta años. En noviembre de 2024, Bóveda, en Poblenou, tuvo que cancelar más de setenta conciertos por una orden municipal tras la queja de un vecino; volvió a programar después de unas obras de insonorización. eldiario.es cita también a Meteoro, La Rarita y El Pumarejo entre las salas que viven bajo presión.
Los datos de la asociación de salas de Cataluña, la ASACC, son de 2023 pero siguen describiendo el problema: Barcelona y su área perdieron una cuarta parte de sus locales de ocio nocturno en veinte años, y en la ciudad no se conceden licencias nuevas desde hace tres décadas.

Lo que le queda de agenda
Hasta diciembre la sala sigue abierta, con concierto casi cada fin de semana. Estas son las fechas anunciadas a mediados de octubre:
- 15 de octubre: Los Buenos Chavales + The Soul Adventurers
- 16 de octubre: Cöntraband + Defacto
- 17 de octubre: Pablo und Destruktion + Neblia
- 17 y 18 de octubre: Los Disconautas, «Last Dance?»
- 18 de octubre: Pat Todd & The Rankoutsiders
- 22 de octubre: Gloory Hole + Los Pintaos
- 23 de octubre: Point of No Return + Machete Law
- 24 de octubre: Silitia + Borla
- 31 de octubre: Hartz + Hashtack
- 1 de noviembre: Sheryl Youngblood
- 7 de noviembre: Anestesia
- 25 de noviembre: The Upsessions
- 16 y 17 de diciembre: Chuck Ragan, dos noches
Para noviembre y diciembre preparan lo que ellos mismos llaman un entierro: una fiesta de dos meses con los grupos más cercanos a la sala. La programación completa está en ladeskomunal.coop.
Si tienes una sala favorita, ve. Las salas pequeñas se sostienen con gente dentro un martes cualquiera. En nuestra agenda de Barcelona tienes lo que se mueve cada semana y en salas, las de cada ciudad.
