La sensación es unánime: ir a conciertos se ha puesto caro. La parte incómoda es que los números le dan la razón a la sensación, pero no de la manera que uno espera.
Lo que dice el sector: 807 millones y cuatro años subiendo
El Anuario de la Música en Vivo que publica la Asociación de Promotores Musicales (APM) cifra la facturación por venta de entradas en España en 807,2 millones de euros en 2025, un 11,24 % más que el año anterior. Es el cuarto ejercicio consecutivo de crecimiento.
El mapa de ese dinero está muy concentrado: Madrid (237,2 millones, un 27,95 % más que el año anterior), Cataluña (163,2 millones) y Andalucía (108,7 millones, la única que baja, un 6,4 %) suman el 63 % del mercado nacional. Es la misma foto que dejó la temporada de festivales: récord de facturación y, a la vez, ochenta citas caídas del calendario.
La escala real, de abajo arriba
Estos son precios verificados, no estimaciones. Lo que cuesta cada tramo:
- Gratis. No es una rareza: La Galileo estrena este otoño cinco noches de emergentes sin entrada, y los ciclos municipales y de salas pequeñas programan gratis toda la temporada.
- Sala pequeña y mediana: 12 a 20 €. Wöyza presenta su disco en Vigo a 16 € en anticipada y 18 en taquilla, con las primeras cincuenta a 13.
- Sala grande: 20 a 30 €. En nuestra agenda, por ejemplo, las noches de sala con cabeza de cartel se mueven entre los 15 y los 26 €.
- Pabellón: desde 40 €. Las entradas para Alcalá Norte en el Movistar Arena arrancan en 42,90 €, y ese es el suelo: las zonas buenas y los paquetes suben bastante.
- Estadio y residencias: sin techo. Aquí el precio ya no lo marca la música, lo marca la demanda.
Dicho de otra forma: entre ver a una banda emergente y ver a la misma banda cinco años después hay un factor de tres o cuatro. Y la música puede ser la misma.
Por qué ha subido
No hay un culpable único, hay una suma:
- La producción cuesta más. Pantallas, luces, transporte y personal han subido de precio como todo lo demás, y en un montaje grande eso se nota.
- Los artistas internacionales cobran en dólares y ajustan caché por gira mundial, no por país.
- La demanda no cede. Mientras se vendan, los precios no bajan; el anuario confirma que se venden.
- Los gastos de gestión. Ese 10-15 % que aparece al final del proceso de compra y que casi nadie cuenta cuando dice lo que le costó la entrada.
Cómo pagar menos sin dejar de ir
- Preventas. Casi todos los conciertos grandes tienen un primer tramo más barato que vuela el primer día.
- Abonos de festival por delante. El abono de la próxima edición sale a la venta cuando aún no hay cartel, y ese es su precio más bajo del año.
- El circuito pequeño. Por lo que cuesta una entrada de pabellón ves cinco conciertos de sala.
- Los ciclos gratuitos, que en otoño e invierno se multiplican: ayuntamientos, salas y festivales de invierno programan mucho sin taquilla.
En Malditos Músicos publicamos el precio siempre que lo tenemos, porque forma parte de la información. Todos los conciertos, en nuestra agenda.
