El shoegaze tiene una trampa: es tan fácil sonar bonito con cuatro pedales y mucha reverb que la mitad de las bandas se quedan ahí, haciendo paisaje. «Mentiras entrelazadas», tercer adelanto del nuevo disco de IGLOO, evita el atajo por la vía más directa, que es poner las guitarras a raspar.
La canción cruza el shoegaze melódico con rock alternativo de alta intensidad: distorsión, capas de sintetizador y una producción ancha que empuja contra una letra que va justo del lado contrario.
Dos personas fingiendo que no pasa nada
El tema es concreto y bastante reconocible: dos personas que se buscan en sus noches más oscuras mientras fingen que no hay ningún vínculo entre ellas. Esa contradicción, la de necesitarse a deshora y negarlo a plena luz, es la que sostiene el contraste entre lo que suena y lo que se canta.
Al frente está Beni Ferreiro (voz, guitarra eléctrica y sintetizadores), con Juanma Fernández a la guitarra, Julián Rodríguez al bajo y Alberto Torres a la batería.

Grabado en Pedrezuela, producido por Carlos Hernández Nombela
La canción se grabó en El Castillo Alemán, en Pedrezuela (Madrid), en febrero de 2026, y la produce, mezcla y masteriza Carlos Hernández Nombela. Que una sola persona firme las tres cosas explica por qué el single suena tan de una pieza: no hay costura entre la idea y el acabado.
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Una banda con más carrera de la que parece
Conviene recordar que IGLOO no son una banda nueva estrenándose en el ruido. Llevan más de una década publicando discos, y «Planes para días grises» (2022) fue ya el séptimo. El álbum que viene todavía no tiene título anunciado, y este es su tercer adelanto.

Para un grupo con ese recorrido, el riesgo no es sonar verde: es sonar acomodado. «Mentiras entrelazadas» sale por el otro lado. Las novedades de la escena, cada día en Malditos Músicos.



