Este otoño Vetusta Morla ocupa el Movistar Arena tres noches seguidas y abre gira en el Palau Sant Jordi. Su guitarrista y compositor, Guille Galván, ha decidido hacer casi lo contrario: una silla, una guitarra y una sala en la que se oye toser.
Galván lleva a los escenarios «Nadie con ese nombre vive aquí», su primer disco en solitario, publicado el pasado mayo. Hay tres fechas confirmadas y avisan de que habrá más.
Once canciones sobre lo que falta
El disco son once canciones que tiran de biografía: recuerdos, familia, gente que ya no está. Lo produjo él mismo junto a Héctor G Fazzo, y por los créditos aparecen Campi Campón, David Soler, Marcel Bagés y Pablo Martin Jones, que no es precisamente una lista de nombres improvisada.
Él lo explica así: «Este disco ha sido un proceso de despedida pero también de nacimiento. Estas canciones han sido mi farol para honrar a los que ya no están».

Tiene su punto que quien escribe buena parte de lo que canta una banda de pabellones necesite un sitio donde contarlo en primera persona y sin intermediarios. Es una decisión con bastante menos red de la que parece: aquí no hay seis personas para repartirse el silencio entre canción y canción.
Voz y guitarra, y poco más
El formato anunciado es el mínimo: encuentros en corto, voz y guitarra, con el disco traducido a lo esencial. Funciona o no funciona en los primeros diez minutos, y eso lo sabe cualquiera que haya visto un concierto así salir mal.
- 22 de enero — Madrid, Conde Duque (Inverfest)
- 28 de enero — Valencia, Loco Club
- 11 de febrero — Barcelona, Luz de Gas (Guitar BCN)
◆Y descubre a esteSunfaiaRock Sin FronterasNº 2 de EmergentesVer su ficha →Las entradas están en guillegalvan.com.

Las dos escalas de la misma banda
Que las tres fechas caigan en Inverfest y en Guitar BCN dice algo del calendario actual: los ciclos de invierno se han convertido en el sitio donde caben los formatos que un festival de verano no programaría nunca, porque no funcionan a las once de la noche con doce mil personas hablando.

Vetusta Morla estrena disco después de siete meses encerrados en el local y se va a los pabellones. Su compositor se va, la misma temporada, a una sala con aforo de instituto. Las dos cosas salen del mismo sitio. Seguimos la temporada en Malditos Músicos.



